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Vox denuncia la «agencia de colocación» en que Pedro Sánchez ha convertido el Estado

Piden ante el Congreso el cese del presidente de Correos y hacen lista de los ‘dedazos’ de personas de «escasa preparación» en empresas públicas

«Ignominia insuperable», «voracidad», un puro «capricho personal del presidente del Gobierno», Pedro Sánchez. Vox no ahorra metralla dialéctica para retratar el abuso continuado en que, a su juicio, han incurrido PSOE y Unidas Podemos hasta convertir en una «enorme agencia de colocación» a su servicio tanto las cúpulas de la Administración General del Estado, como las de los sectores públicos institucional y empresarial. Hasta borrar en ellas el axioma de la profesionalidad, dicen. Hasta utilizarlas, denuncian «para repartir prebendas entre amigos, devolver favores y sacar del paro a personas con escasa preparación y nula experiencia de gestión». Lo que viene a ser un paraíso del enchufe.

A entender del partido de Santiago Abascal, el desmadre de

esta orgía de sueldazos y despachos inspiración Forbes para señores que presuntamente no dan la talla lo encarna Juan Manuel SerranoQuintana, al frente de Correos desde 2018 a 200.000 euros al año. Sin mayor «formación específica en la materia ni experiencia alguna en gestión», recuerdan los de Vox, todo es «recompensa» por haber sido jefe de gabinete de Sánchez –en Ferraz, que no en La Moncloa–, con lo que piden su destitución. Y sustitución por una persona que «se signifique por poseer los conocimientos, prestigio y experiencia y profesionales» adecuados al ejercicio que corresponda.

Tal solicitud se ha presentado en el Congreso en forma de una Proposición No de Ley (PNL), y en ella el Grupo firmante se lamenta de que este desenfreno acomodador de amiguetes «impide que España disponga de una dirección pública estable, profesionalizada e inmune a los vaivenes del poder político». Que todo fuera eso.

Pero como ya publicó este diario, el Gobierno se ha pertrechado con hasta 730 asesores, una cifra nunca vista, 347 de ellos directamente orbitando en torno a Pedro Sánchez, elegidos todos también a dedo y también fuera de la Función Pública. Porque pueden. Pero donde no está tan claro y lo han hecho, lo de prescindir de los funcionarios, ha sido a la hora de designar a 35 directores generales que han seleccionado por la santa «confianza» de fuera de la Administración tirando de una excepción puntual que contempla la ley por si no hubiera en la plantilla a sueldo del Estado perfiles con la cualificación que se desea. Resultado: altos cargos recién sacados de ONG de recorrido limitado, activistas de las causas más variopintas y mucho encadenador de puestecitos políticos desde su época de bachiller. Primero en el partido y hechos los méritos, en las instituciones, los organismos, las empresas de todos. Un clásico que siempre vuelve.

A cuento de lo de Serrano Quintana, en esa PNL se hace catálogo de estos que llama «adláteres» de PSOE y Unidas Podemos –a los que no pone nombre propio–ahora colocados en el cielo retributivo de lo público. Y les salen una veintena de altísimos ejecutivos y de afamados consejeros cuyo vinculo común es un pasado de lealtad y amor a las siglas, aunque lo que realmente está en alza es haber rendido culto al líder.

La marca Montero

O a lideresas emergentes. Vox destaca que el presidente de Loterías (Jesús Huerta, 214.000 euros al año) y quien lo fuera de Navantia (Susana de Sarriá, 181.300 euros) desempeñaron prolongadas responsabilidades «al refugio de la señora Montero Cuadrado», María Jesús, titular de Hacienda en el Gobierno. También se enlaza con servicios prestados a la hoy ministra el nombramiento de Antonio Miguel Cervera en la cúspide de Sepides (170.000 euros).

En la lista, con el número uno por lo astronómico de su sueldo, Beatriz Corredor, ex ministra más bien desconocida de cartera más bien sin competencias –la de Vivienda con José Luis Rodríguez Zapatero– que está al frente de Red Eléctrica Corporación. Vox la identifica como «íntima amiga del presidente del Gobierno», «sin formación en materia de energía», y sus 540.000 euros al año suponen más de una quinta parte de lo que cobran todos los demás juntos. Al menos 3,6 millones, según las cantidades sumadas que figuran en la proposición y en fuentes abiertas.

Tras ella, Paradores. Presidente, Óscar López, 24 años hilando sueldo tras sueldo socialista, entre ellos, el de secretario de Organización 2012-2014. El actual asciende a 182.000 anuales. En el confortable limbo del Consejo de Administración figuran el que fuera jefe de Redes de Sánchez en el partido, Rafael Oñate y Jaime Díaz, hasta entonces «asesor parlamentario» también en las filas socialistas y sin que conste mayor trayectoria. Reciben 1.090 euros por reunión. De consejeros van también los cargos en Enagás que cita Vox: José Blanco, exministro; el ex presidente de la Generaltat José Montilla y Cristóbal José Gallego, apuntalado por Podemos y «único de los tres con estudios superiores». A 160.000 euros por cabeza salen. Del último, la formación de Abascal recuerda que «se ha caracterizado por rechazar tanto el uso del gas como las grandes empresas que lo promueven» desde el Observatorio Crítico de la Energía que fundó. Eran otros tiempos.

De Montilla se ha reubicado de lujo como presidente de Renfe (162.000 euros) a Isaías Táboas, quien fuera su ‘número dos’ tanto en Industria como en Cataluña, que deslumbra como semillero de grandes en Aena. Maurici Lucena, ex portavoz del PSC en el Parlament, la preside (168.000 euros); consejero es Josep Antoni Durán i Lleida, el histórico de CiU, y lo ha sido el ex alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, aunque en octubre fue destinado al frente de Hispasat. La sociedad oculta la nómina, se ha publicado que podría ser 200.000 euros, pero también de 400.000.

Mercasa, Enusa, Cetarsa, Enresa, Seacsa, figuran también en la selección de sociedades que Vox ha incluido en su proposición al Congreso.