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Ayuso doblega al ‘sanchismo’ y supera la mayoría absoluta con Vox

La candidatura de Edmundo Bal no consigue impulsar a su partido, con una estimación que cae hasta el 5 por ciento, el mínimo para obtener representación

Sánchez entra en la campaña con un PSOE que está cayendo hasta el 23,2 por ciento, 20,1 puntos menos que el PP, después de ganar las elecciones en 2019

Isabel Díaz Ayuso sigue muy fuerte, a poco más de tres semanas para las elecciones autonómicas de Madrid, con una tendencia al alza que sitúa al Partido Popular más cerca de la mayoría absoluta. Según el último barómetro de GAD3 realizado para ABC, el PP doblará el pulso a Pedro Sánchez y a toda la izquierda en su conjunto, y tendrá asegurado el Gobierno regional con los votos de Vox. Ciudadanos, lejos de recuperarse por el cambio de candidato, se hunde un poco más y ahora mismo se quedaría con el marcador a cero en número de escaños en la Asamblea regional.

La dinámica de estas elecciones se parece cada vez más a una batalla entre Isabel Díaz Ayuso y Pedro Sánchez, o lo que es lo mismo, dos formas totalmente opuestas de entender la política, la lucha contra la pandemia, la gestión de la crisis o la política económica. Y esa pelea la está ganando, por ahora, la candidata del PP.

El barómetro de GAD3 se realizó entre los días 5 y 7 de abril, con 1.003 entrevistas. El PP lograría en este momento un 43,3 por ciento de los votos, con 62 ó 63 escaños en un Parlamento regional de 136 miembros, cuatro más que en las elecciones anteriores, las de mayo de 2019, por el incremento de población en Madrid. La mayoría absoluta se sitúa ahora en los 69 escaños, frente a los 67 de los pasados comicios.

Con el resultado de la encuesta, el PP estaría a seis o siete diputados de obtener la mayoría absoluta. La tendencia de este partido indica que no puede descartarse en absoluto que consiga ese objetivo, algo que parecía inalcanzable hace solo unos meses. Los populares cuentan a su favor con una hipermovilización de su electorado, deseoso de expresar en las urnas lo que piensa de Sánchez e Iglesias, y del pacto de Gobierno que Rubalcaba bautizó en su día como ‘Frankenstein’. Es cierto que la izquierda también está movilizada, ante la posibilidad, agitada por Sánchez e Iglesias, de un avance de Vox que le convierta en decisivo para el Gobierno regional. El resultado puede ser una participación histórica en la Comunidad de Madrid, en torno al 71 por ciento, como informó ayer ABC.

Desde el anterior barómetro de GAD3, publicado el 13 de marzo, el PP ha subido 3,7 puntos en estimación de voto. La diferencia respecto al resultado real en urna, en las elecciones de mayo de 2019, es abismal: en aquel momento, el PP perdió las elecciones, con un 22,2 por ciento de voto, frente al 27,3 por ciento del PSOE. Los populares solo consiguieron 30 diputados, de un total de 132, y a punto estuvieron de ser sobrepasados por Ciudadanos, que registró un 19,4 por ciento y 26 escaños. Eran otros tiempos. Ayuso, una apuesta personal de Pablo Casado, llegó a la Presidencia de la Comunidad gracias al pacto con Ciudadanos y Vox, en un escenario que se repitió en el Ayuntamiento de la capital, con José Luis Martínez-Almeida como alcalde.

Aquellos pactos salvaron literalmente el liderazgo de Pablo Casado en el PP nacional y dieron oxígeno a su proyecto, en un momento extremadamente delicado, después de obtener tan solo 66 diputados en las generales de abril de ese año. En las elecciones nacionales siguientes, las de noviembre, el PP de Casado se recuperó en parte, hasta los 89 escaños.

El trampolín de Madrid

Ahora, las elecciones regionales de Madrid pueden marcar de nuevo el futuro político de Ayuso, pero también el de Casado y de todo el PP. En Génova lo saben: estos comicios superan con creces los límites autonómicos, porque también es un pulso entre Ayuso-Casado y Sánchez. De su resultado pueden depender las tendencias futuras de los partidos en el conjunto de España. De hecho, en el PP están convencidos de que una victoria rotunda en Madrid serviría como trampolín decisivo a Casado para llegar a La Moncloa.

De momento, el viento sopla a su favor. La foto fija ahora mismo indica que Vox obtendría un 8,4 por ciento de los votos, con 12 diputados. Es un resultado casi calcado al que firmó en las elecciones de mayo de 2019. Pero si se compara con el barómetro del mes pasado se ve cómo Vox ha retrocedido en pocas semanas en su estimación de voto 2,1 puntos y se deja hasta cuatro diputados por el camino, que irían directamente al PP.

La suma del PP y de Vox refleja una mayoría absoluta holgada: entre 74 y 75 diputados, con un 51,7 por ciento del total de votos. Es un escenario que permitiría a los populares alcanzar su objetivo de conseguir un resultado amplio que deje a Vox sin fuerza suficiente para pretender negociar nada. En Génova dan por hecho que al partido de Abascal no le quedará más opción que apoyar a Ayuso si el PP consigue más de 60 diputados, sin pretender negociar una entrada en el Gobierno regional.

La coalición que sellaron el PP y Ciudadanos en la legislatura pasada en Madrid no se repetirá, a la luz de los resultados de GAD3. El partido de Inés Arrimadas está en vías de extinción en esta región y ni siquiera el relevo en la candidatura, con Edmundo Bal como número uno en lugar de Ignacio Aguado, ha conseguido servir como revulsivo. Ciudadanos cae al 2,9 por ciento, menos aún que la estimación de voto del mes pasado, cuando se desplomó hasta el 3,1 por ciento justo después de protagonizar la moción de censura en Murcia, que daría lugar a un terremoto político cuyas consecuencias sigue sufriendo ahora.

Unidad en el centro-derecha

Hace solo dos años, Ciudadanos era el tercer partido de la región, muy cerca del PP. En las urnas consiguió un 19,4 por ciento de votos y 26 escaños. Y ahora se aleja cada vez más de ese 5 por ciento que le permitiría sobrevivir en el Parlamento autonómico. Con un 2,9 por ciento no sumaría un solo diputado. Los votos de Ciudadanos van, en buena medida, al PP. Según GAD3, la mayoría de los votantes antiguos de aquel partido y también de Vox prefieren a Ayuso como presidenta. Es uno de los valores de la candidata del PP, capaz de aglutinar al centro-derecha.

La fragmentación del centro-derecha quedaría reducida a dos partidos ante el 4-M, lo que le da una ventaja respecto a la izquierda, dividida en tres. En el PSOE, el tirón electoral de Ángel Gabilondo está bajo mínimos. El candidato «soso y serio», como se ha definido él mismo, ganó las elecciones en 2019, con un 27,3 por ciento, pero ahora sumaría solo el 23,2. Son 20,1 puntos menos que el PP, con un total de 33-34 escaños. Ante esta situación, todo indica que Sánchez se va a involucrar más en la campaña para tratar de agitar al votante de la izquierda.

Pese a su caída, el PSOE sigue siendo el partido referente de la izquierda en Madrid. Le sigue Más Madrid, con un 12,8 y 17-19 diputados, por delante de Podemos, con un 7 por ciento y 10 escaños. La candidatura de Pablo Iglesias logró, al menos, sacar a su partido del riesgo inminente de ser excluido de la Asamblea. Hace solo un mes, Podemos tenía una estimación de voto del 5,1 por ciento. Según el presidente de GAD3, Narciso Michavila, «la izquierda madrileña es una izquierda ilustrada, y no una izquierda obrera o revolucionaria, por eso Iglesias como profesor universitario les atraía, pero el otro Iglesias echado a las barricadas no les atrae nada, de ahí el tirón que tiene Mónica García frente a él».

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