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¡Victoria judicial de Losantos frente a Irene Montero! El Supremo pone en su sitio a la podemita

El Supremo da la razón a Losantos

Victoria de Federico Jiménez Losantos frente a Irene Montero. Según ha informado ‘Libertad Digital’, el Tribunal Supremo ha desestimado el recurso presentado por la ministra de Igualdad contra la sentencia que absolvió a Losantos en una demanda por una supuesta vulneración del derecho al honor.

Además, Irene Montero deberá pagar las costas del recurso de casación ya que la Sala de lo Civil ha dado la razón a la defensa de Jiménez Losantos, dirigida por María Dolores Márquez de Prado.

Según la Sala, «las expresiones cuestionadas están amparadas por el ejercicio de la libertad de expresión ya que iban dirigidas a un personaje público, pues en el momento en que se hicieron, la demandante era dirigente de un partido político, diputada en Cortes y portavoz del grupo parlamentario, y, además, se referían a una cuestión de acentuado interés general, como era su actuación en el Congreso de los Diputados como portavoz del grupo parlamentario que promovió una moción de censura contra el gobierno».

En la setencia también se explica que está amprado por el legítimo ejercicio de la libertad de expresión del periodista demandado «el uso de apelativos sarcásticos para referirse a la demandante, jugando con el nombre de su pareja y líder de su partido político, y del líder de la revolución soviética («Pablenina»). El sarcasmo, la crítica humorística, la sátira política, están también amparados por la libertad de expresión en una sociedad democrática».

«La libertad de expresión, que es uno de los principales fundamentos de una sociedad democrática y una de las condiciones más importantes para su progreso y el desarrollo individual, no se aplica solamente a las informaciones o ideas que se reciben favorablemente o se consideran inocuas o indiferentes, sino también a las que ofenden, hieren o molestan, pues así lo exigen el pluralismo, la tolerancia y la mentalidad amplia, sin los cuales no hay sociedad democrática», concluye la Sala.